APRENDIENDO A PRIORIZAR

Aquí estoy de nuevo escribiendo mis reflexiones en estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir. Son tiempos para reflexionar y mucho la verdad.

Yo siempre he sentido mucha pasión por mi trabajo y debo reconocer que en muchas ocasiones fue mi prioridad. Mi vida giraba en torno a él.

Estos días de confinamiento, difíciles, complicados y duros me han hecho (como nos estará pasando a much@s) ver la vida de otra manera, ver cosas que antes no era capaz de ver.

Mi familia siempre ha sido la parte más importante, pero mi vía de escape era mi trabajo y estos días encerrados en casa sin poder salir, me he dado cuenta que no necesito esa vía de escape.

Antes cuando estaba en casa con mis hijos, estaba sí, pero no disfrutaba, ahora lo sé. Mi mente nunca estaba en el momento presente, siempre estaba en otro sitio, en otro momento. Y así empezamos esta cuarentena, con esa sensación de que la casa me comía, pensando siempre en lo que tenía que hacer fuera, en lo que haría cuando todo acabara.

Muchas veces he deseado que el tiempo se parara, que el mundo se parara y aunque nunca jamás me habría gustado que fuera por un motivo así, lo ha sido y no queda otra que aceptarlo y aprovechar esta oportunidad que se nos brinda.

Me ha costado días y estrés no voy a mentir, pero ahora la vida en mí, en mi interior es diferente y por lo tanto lo es en mi familia, en mi relación con mis hijos. Ahora no necesito ir a ningún sitio para desconectar, ni necesito mi tan ansiada vía de escape. He aprendido a vivir con mis hijos, pero a vivir con ellos de verdad, los disfruto, nos divertimos, nos cansamos, nos aburrimos, pero todo juntos, sin necesidad de huir y eso me hace inmensamente feliz.

He aprendido a priorizar de verdad, no como lo hacía antes. Hoy sé agradecer lo que tengo y a ver lo más importante, que son las personas de mi vida y no mi trabajo, ni las cosas materiales, ni nada de lo que yo antes pudiera pensar que necesitaba.

Por todas las personas que ya no están con nosotros

Estos días los que tenemos la gran suerte de tener a nuestros familiares sanos podemos disfrutar de vivir sin prisa, sin reloj, sin estrés (el estrés de la vida diaria claro, porque que esta situación ya genera estrés por sí sola), sin correr de un sitio para otro, sin cole, sin actividades extraescolares, sin prisas para irse a dormir, ni para levantarse.

Cuantas veces he necesitado eso, cuantas veces… Y ahora para bien o para mal, esta situación está aquí y si puedes sácale provecho, saca la parte positiva que aunque nos parezca mentira siempre la hay.

Yo me he planteado cambios en mi vida que en otras circunstancias ni se me habrían pasado por la cabeza por verlos completamente disparatados y que después de todo esto no me lo parecen tanto.

Tengo claro lo que ya no necesito para ser feliz y lo que sí.

Si tienes la suerte de tenerlos contigo disfruta mucho de tu familia y si no es así y esta desgracia te ha tocado de cerca te mando todo mi fuerza y mi ánimo para superar esta complicada situación.

!! Juntos podremos !!

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