DE VUELTA AQUÍ, UN AÑO DESPUÉS

Hace aproximadamente un año que cree este blog y prácticamente sin darme cuenta y sin saber cómo, acabé dejándolo bastante parado.

Aún habiendo dejado de escribir en él, me sigue encantando hacerlo, me sigue encantando escribir y poder plasmar aquí cosas que andan por mi cabeza.

Yo misma me pregunto muchas veces, por qué dejé de hacerlo, por qué no he continuado haciendo algo que realmente me gusta.

Y la verdad es que lo hice porque yo misma, o mejor dicho mi ego, me convenció de que así debía ser.

Esa voz que se repite a veces constantemente en nuestra cabeza, no paraba de repetirme cosas como: “déjalo que tú no vales para esto”, hay un montón de personas que lo hacen mejor que tú”, “para qué lo haces si nadie lo va a leer”, ” a nadie le importa lo que vayas a escribir” y así sucesivamente con un montón de frases desalentadoras.

Y al final, después de tanto tiempo criticándome a mí misma, juzgándome y convenciéndome de que no valía para ello, lo dejé, puesto que me convencí de que efectivamente era así y no tenía ningún sentido continuar.

Durante el tiempo que estuve escribiendo en el blog, que no fue mucho, también hubo personas que me animaron a seguir con ello, que me decían cosas tan valiosas como que se me daba bien escribir, siempre bajo su punto de vista claro ( que para mí eso era más que un halago ), que les gustaba cómo escribía y más opiniones que me parecían maravillosas. Pero aún así y con todo, las personas a veces sin saber muy bien por qué, tenemos más en cuenta las opiniones malas que las buenas.

Tendemos a pensar que las opiniones negativas que recibimos, vengan de donde vengan, son más reales que las positivas, que tienen más peso. Les damos más importancia que al resto y acabamos creyéndonos que tienen razón.

Y ahí entramos en la autocrítica, siendo muy fácil caer en la autocrítica negativa, haciendo que nos sintamos mal.

Hay veces, como me ocurrió a mí entonces cuando dejé de lado el escribir aquí, que la autocrítica destructiva nos llega en un momento complicado de nuestra vida, se junta con varios problemas que podamos tener o incluso con una autoestima baja y ese ataque hacia nosotros mismos nos acaba haciendo creer que todo eso que oímos en nuestra cabeza sobre nosotros es verdad y debemos hacerle caso.

Así acabé en ese punto en que dejé de escribir aún sabiendo que me gusta tanto como me ayuda.

Algo que debemos hacer para no caer en la autocrítica destructiva es dejar de compararnos con los demás.

¡Por supuesto que siempre va a haber personas que hagan cosas mejor que nosotros! pero en vez de sentirnos inferiores, en vez de desmotivarnos, debemos usarlo como ejemplo, como motivación, plantearnos el objetivo de llegar a hacerlo como lo hacen ellos, si eso es realmente lo que queremos, convencernos de que si otros han podido lograrlo, nosotros también podemos, porque esas personas a las que admiramos un día estuvieron en el mismo punto y en el mismo lugar en el que nos encontramos nosotros ahora.

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Casi un año después y habiendo cambiado mucho ( de hecho puedo decir que internamente soy una persona completamente distinta ) no veo las cosas de igual manera que antes y he decidido retomar algo que para mí era y es tan beneficioso.

Aquí conmigo sigue estando mi ego, intentando a veces convencerme de que no salga de mi zona de confort, que no me arriesgue a emprender proyectos de nuevo, que me quede donde estoy y como estoy, sea bien o mal. Pero esta vez sé como debo actuar, sé lo que debo hacer, escucharle, porque no, pero nunca identificarme con él, nunca dar por hecho que lo que dice es verdad.

Ahora sé que esa voz interna que antes creía ser yo, no son más que mi miedo, mi vergüenza, mi ego, diciéndome que no arriesgue para no exponerme a estas emociones, para no sentirlas y así evitar sufrir, pero para mí la frase de “quién no arriesga no gana”, está llena de sentido y he aprendido que sufriría muchísimo más quedándome en esa “supuesta” zona de confort.

Así que aquí estoy de nuevo, haciendo algo que me gusta, me relaja, me hace sentir bien, me beneficia y me aporta un montón de cosas maravillosas como lo hace el escribir.

Hoy por hoy vuelvo a hacerlo pero de forma muy distinta, lo hago simplemente porque sí, porque así lo he decidido, sin pensar, sin plantearme si a alguien le gusta o no, si interesa o no, sí haré el ridículo, si lo hago bien o si lo hago mal, simplemente lo hago y lo haré porque sí que hay una persona a la que realmente le aporto algo y es a mí misma.

Todo este tiempo dejé de escribir de forma “pública”, a través del blog, pero de forma privada nunca lo he dejado, he seguido llenando cuadernos y cuadernos, ya sea como diarios emocionales, con journaling, con ideas, con recuerdos y casi con cualquier cosa que se me ocurra.

Después de “descargarme” de todo esto, si has llegado hasta aquí te lo agradezco de mil amores.

Que tengáis un feliz día.

Ana

LA EMPATÍA DE SER MADRE

En estos días en los que todos estamos pendientes de ese pequeñín de dos añitos atrapado, creo que cualquiera puede imaginarse el dolor por el que pueden pasar unos padres en una situación así.

Pero también creo que sólo cuando se tienen hijos, se es capaz verdaderamente de comprender ese dolor, porque por mucho que uno se hubiera imaginado lo que se les puede llegar a querer, en este caso la realidad siempre lo supera.

Antes de tener hijos ya me enfrentaba a situaciones duras debido principalmente a mi trabajo y las afrontaba de manera muy diferente a como lo hago ahora siendo madre. Mi empatía desde entonces es aún mucho mayor.

Por suerte o por desgracia he vivido situaciones en las que he visto a niños viviendo en condiciones infrahumanas.

He visto a niños abandonados en su propia casa, encerrados sin poder salir durante días porque sus padres se habían ido a cometer diferentes delitos ya que vivían de ello y sentir una punzada en el corazón viendo como esos mismos niños se abrazaban llorando a sus padres al verles regresan buscando el refugio que precisamente éstos no les daban, pero que para esos pequeños, ellos, sus padres, seguían siendo la mejor mamá y el mejor papá del mundo, de su mundo.

He recogido a un niño de tres añitos perdido en medio de la carretera en pleno invierno, descalzo y en pijama, porque había salido de su casa sin que su madre se enterara (mientras pasaba la aspiradora) y no supo volver. Ver la cara de esa madre al entregarle a su hijo, ver ese estado de nervios que cualquier madre tendríamos en esos momentos, de no saber si abrazarle y no soltarle nunca, de regañarle, de enfadarte, de comértelo a besos, es algo que impresiona y te llega al corazón. Siempre recordaré su abrazo dándonos un millón de gracias, por haberle devuelto lo más preciado que tenía.

He visto a un padre en el mayor estado de ansiedad que he visto jamás porque su pequeñín de un mes de vida no respiraba. No hay palabras para explicar lo que sientes en ese momento.

He visto como una niña que estaba perdida lloraba un mar de lágrimas porque no quería venirse con nosotros ya que su mamá le decía cuando veía a un policía que si se portaba mal iban a venir a llevársela (frase típica cuando se portan mal un niño y al verte dicen los padres: mira la policía como te vean hacer eso van a venir a llevarte…) en fin esto es algo que ya comentaré en otra entrada más detenidamente ya que creo es un grave error inculcarle eso a los niños pienses lo que pienses de la policía, por ellos, no debería hacerse.

Y así podría contar muchísimos casos más en los que lo único en lo que puedes pensar es en tus hijos, sólo en eso, en tus niños, en tu vida.

Antes de ser madre lo veía todo de forma diferente, porque no conocía lo que es el miedo realmente, un miedo insuperable, el miedo a que le pase algo a tus hijos.

Pero desde que nació mi chico mayor estas situaciones no las vivo igual, se me pone un nudo en la garganta, se me corta la respiración, se me bloquea el habla, pero tu responsabilidad es mantener todos esos sentimientos a raya, ya que precisamente eres tú quien debe mantener la calma y controlar la situación en la medida de lo posible. Y se hace duro, muy duro, porque precisamente por ser madre puedo comprender ese sufrimiento, ese dolor o esa alegría a la perfección.

En momentos así no puedo quitarme de la cabeza a mis hijos, doy gracias por que estén sanos, porque mientras yo estoy viviendo esas situaciones ellos están jugando en casa con su papá, o están dormidos en sus camitas, están cuidados, son felices y entonces me doy cuenta de lo afortunados que son, de lo afortunados que somos por estar juntos, por todo lo que tenemos.

Así que en mi opinión y bajo mi experiencia creo que la maternidad (y la paternidad por supuesto también) te hace ser una persona mucho más empática, te hace comprender mejor el dolor de los demás y por lo tanto sufrir más, pero también te hace ser mejor persona, así que como todo en la maternidad, esto, también compensa.

Ana

VACÍO INTERIOR, SI LO SIENTES, ESCUCHÁLO…

Quizá sepas a lo que me refiero porque también lo hayas sentido, ese vacío que sientes dentro de tí, un bloqueo, una sensación de que te falta algo aunque lo tengas aparentemente todo.

Ésta es una sensación que me ha acompañado durante muchos años y que es muy difícil de gestionar. Al principio piensas que es una tontería, una mala racha quizá, te preguntas; ¿cómo es posible que me sienta vacío teniendo tanto?

Pues sí, así es, si te sientes vacío y sientes que te falta algo, es que te falta algo, no hay más, lo mejor es escuchar esa sensación, aceptarla y ponerte a buscar la solución y descubrir qué es lo que te falta.

Cuando sientes esto, lo normal es buscar algo material que lo llene, piensas que quizá con una casa nueva, con un coche nuevo, con ropa nueva y con un nuevo móvil esa sensación desaparezca. Lo pruebas todo, pero no, no desaparece, sigue ahí, el vacío te acompaña aún.

Entonces te planteas otras opciones, ya que quizá no sea algo material lo que te falta. Lees mil artículos por internet sobre esa sensación de vacío, ese vacío interior, ese vacío existencial. Y tampoco está mal leerlos, así encontré yo a Amparo Millán que describía perfectamente lo que yo sentía. Estaba bloqueada, perdida, con la sensación de necesitar un cambio en mi vida, un hueco que debo llenar y que aún estoy en ello, ya que no se llena de la noche a la mañana. Y con ella he aprendido a ir gestionando ese bloqueo que a veces es tan fuerte que te hace quedarte paralizado sin saber que hacer, sin saber hacia donde dirigir tu vida y sin saber cual es tú propósito en ella.

Es bastante desagradable sentirte así, no saber ni si quiera lo que te gusta y lo que no te gusta, lo que quieres y lo que no quieres, te planteas como es posible que si uno mismo es quien mejor se conoce, como no puedes saber tú lo que te gusta a tí mismo, ¡es horrible!

Como he dicho antes, no está mal leer artículos en internet sobre ello, pero ahí nunca vamos a encontrar la solución, porque ésta sólo la podemos encontrar en nuestro interior, la solución está dentro de nosotros, debemos buscarla en nosotros mismos. Tenemos que dedicarnos a pensar profundamente qué es lo que queremos, que nos gusta y qué nos está impidiendo encontrarlo. Todos tenemos la necesidad de tener un propósito en la vida y cuando no sabemos cúal es ese propósito, nos sentimos perdidos. Debemos tener claro (que a veces es muy difícil distinguirlo) si lo que hacemos lo hacemos porqué nosotros queremos o porqué quieren los demás.

Hay cosas que nos impiden avanzar en nuestra vida, como son el miedo, la inseguridad, la falta de confianza, el no saber lo que quieres, no saber lo que te gusta ni lo que quieres hacer en tu vida.

Yo estoy en ese proceso de cambio, de encontrarme a mí misma, de saber lo que realmente quiero, de buscar opciones, de encontrar mi propósito en la vida, de descubrir cuales son esos frenos que me impiden conseguirlo, de hacer que desaparezcan y de empezar a vivir la vida que realmente quiero vivir.

Sólo tenemos una vida y debemos vivirla nosotros mismos sin importar lo que opinen los demás, nuestra vida es nuestra y sólo nuestra y tenemos que luchar por ella.

Así que si te sientes así, no estás sólo, no eres el único al que le ocurre esto, ni eres más “raro” que los demás por sentirse así, es algo muy común que experimentamos muchas personas a lo largo de nuestra vida.

Sin más os mando un montón de besitos y suerte en la búsqueda si estáis como yo…

Ana

AÑO NUEVO, PERO TAMBIÉN AÑO BUENO. PROPÓSITOS MUY RECOMENDABLES

Pues ya estamos en los últimos días del año y aparte de ir preparando la cena de nochevieja, empezamos a pensar en los nuevos propósitos del año que está por venir.

Cada vez que llegan estas fechas solemos hacer un repaso de lo que nos ha dejado el año que se va y lo que esperamos del año que empieza. Y por supuesto hacemos una lista (ya sea mental o escrita) de cosas que nos planteamos hacer y cambiar para estos días y meses que tenemos por delante.

Solemos pensar en cosas como ir al gimnasio de una vez por todas (y dejar de ser esos clientes de oro que pagan la cuota y luego no aparece por allí y sólo nos conocen por la foto del carnet), otras como perder peso, soltar esos kilos que nos acompañan desde hace años y que cada año nuevo nos planteamos despedirnos de ellos sin mucho éxito en mi caso (soy un desastre haciendo dietas), practicar más deporte, dejar de fumar, ahorrar para comprarnos un coche, una casa o muchas cosas más. En fin, todos estos propósitos no quiero decir que estén mal ni mucho menos, de hecho son los que yo me he planteado siempre, pero creo que hay otros que nos cambiarían mucho más la vida.

Y porque no plantearse este año esos propósitos que nos mejorarían la vida, que no nos requieren un gran esfuerzo (aunque parezca que sí) y que podemos hacer aunque no dispongamos de mucho tiempo, que ya sabemos que la mayoría es algo de lo que no disponemos y que es de las cosas más valiosas que tenemos.

Así que por si os sirve de ayuda y queréis ponerlos en práctica, aquí os dejo algunos de los propósitos que yo voy a seguir manteniendo y que creo que son verdaderamente importantes para ser felices y disfrutar de cada uno de los momentos que nos regala la vida, estos son:

Querernos más a nosotr@s mismos.

Pues así como suena y sin más, ya va siendo hora de querernos un poquito más y dejar de ser tan duros con uno mismo. Aprender a valorarnos, a valorar lo que en el día de hoy somos, en lo que nos hemos convertido. Lo más fácil es ser crítico con uno mismo, exigirnos mejorar y recriminarnos cuando nos equivocamos. ¡¡Nooo!! no nos merecemos eso. Cada día hacemos un esfuerzo por mejorar lo que consideramos que se puede mejorar y aunque no lo consigamos a la primera y fallemos debemos felicitarnos, sentirnos orgullosos y volver a intentarlo. Igual que no recriminaríamos ni presionaríamos a diario a nuestros seres queridos porque sabemos que eso no sería justo y ellos se cansarían de nosotros, no debemos hacérnoslo a nosotros mismos porque tampoco es justo y nosotros debemos ser nuestro ser más querido, aunque a veces se nos olvide.

Aprende a perdonar y ponlo en práctica.

No tienes porque perdonar a alguien a quién te resulte muy difícil perdonar, quizá eso podrá venir con el tiempo. Empieza por perdonar las pequeñas cosas que te han hecho y no te han gustado, como esa persona que no te sujetó una puerta, a quién no te dejó cambiarte de carril cuando ibas con el coche, esa persona que sabes que no hizo un comentario acertado sobre ti, al fin y al cabo ¿quién no se ha equivocado alguna vez y ha actuado como no debía?

Sé un buen ejemplo para tus hijos.

A veces exigimos a nuestros hijos cosas que nosotros no cumplimos. Les regañamos si se enfadan mucho, si lloran mucho, si son contestones, si nos hablan gritando y muchas cosas más. Pero sin darnos cuenta nosotros cuando perdemos los nervios por estrés les gritamos más de la cuenta, les regañamos porque no nos queda paciencia y muchas de las veces ellos no tienen la culpa de nuestros enfados, les contestamos de una forma inapropiada porque estamos cansados de mil horas de trabajo en casa y fuera de ella. Cuando queremos llorar, lloramos y nos gustaría que nadie nos lo recriminara. Así que este años debemos hacer un esfuerzo y cambiar esto. Entender que son niños y sólo lo serán una vez, respetarlos y entenderlos. Si nosotros cambiamos nuestra actitud ellos sin duda cambiaran la suya. Hazlo por ellos, merecerá la pena.

Sé aún más amable y sonríe.

Si quieres sentirte bien, haz algo bueno. Ser amable incluso en circunstancias en las que no nos apetece serlo hará que cada vez nos sea más fácil tener amabilidad. Pensamos que sonreímos cuando estamos contentos, cuando estamos alegres, pero la verdad es que el hecho de sonreír es lo que nos conduce a la alegría. Tener amabilidad puede llevarse a cabo de muchas maneras ya sea con palabras, con actos o prestando ayuda a quien la necesite, no tienen porque ser grandes actos los que realicemos si no pequeños gestos que cualquiera podemos hacer en nuestro día a día, como son un saludo cercano y cariñoso, sujetar la puerta a alguien, ayudar a llevar algo que pese a quién no puede, ceder el paso a otro coche mientras conducimos, aunque nosotros tengamos la preferencia y así miles de cosas que harán que alguien se alegre de haberse cruzado contigo.

Busca la paz interior y aprende a encontrarla.

Sí, sé que suena muy místico y espiritual, pero de verdad que es algo que nos hará encontrarnos más felices. A veces en nuestra vida tenemos la sensación de que nos falta algo aunque aparentemente tengamos todo lo necesario para ser felices, pero tenemos una sensación de vacío, que no nos deja sentirnos plenos y que por mucho que nos refugiemos en nuestros hijos, en la familia o en el trabajo no desaparece. Sólo se irá cuando seamos capaces de encontrar esa ansiada paz interior.

Bien, pues estos son algunos de los propósitos que para mí humilde opinión (cada uno somos diferentes y daremos prioridad a unas cosas u otras) deberían estar incluidos en nuestra lista de objetivos para este año nuevo que en unos días comenzará.

Espero que os haya gustado tanto leerlo como a mí escribirlo, son unas reflexiones que me serán muy útiles a mí misma para disfrutar de un, esperemos estupendo 2019.

Felices fiestas, feliz año nuevo y que tengáis un año bueno!!

Ana

Felices Fiestas

50 COSAS SOBRE MÍ

Desde hace tiempo tenía ganas de escribir un “tag” así, ya que a mí me encanta leerlo en los blogs que sigo y conocer un poquito más a las personas que hay detrás de él y eso mismo es lo que yo pretendo al escribirlo, que conozcáis un poquito de mí.

Pensé que no sería capaz de encontrar tantas cosas que contar sobre mí misma, pero sí, las encontré y tuve que parar porque podría haber seguido escribiendo, pero vamos creo que con 50 ya está más que bien que si no como que, os iba aburrir un poquito…

Aquí os dejo la lista de todas las cosas que os voy a contar sobre mí:

.1.    Mi nombre es Ana, en realidad es compuesto pero nunca lo utilizo como tal, me gustan los nombres sencillos y corto.

.2.    Tengo 37 años, aunque yo llevo en los 40 desde que cumplí 35, sí soy un poco exagerada.

.3.    Soy la pequeña de tres hermanos y la única chica, y tengo que reconocer que siempre he sido la niña mimada de mi casa.

.4.    Me encanta viajar pero lo hago mucho menos de lo que me gustaría.

.5.    La paciencia no forma parte de mis virtudes precisamente, soy impaciente a más no poder.

.6.    A menudo me siento una madre no muy común que se diga, vamos que me suelo sentir un “bicho raro” en el mundo de la maternidad.

.7.    Sentirme diferente en este sentido es algo que me gusta y odio a partes iguales.

.8.    Me encantan las armas, lo sé, no es muy típico de madre pero así es.

.9.    Estoy casada con el amor de mi vida desde hace 6 años y espero que sean muchos más.

.10.    Siempre soñé con ser policía, policía nacional concretamente, así que me puedo dar por satisfecha de saber lo que es cumplir un sueño.

.11.    Un buen costillar a la barbacoa me vuelve loca y por este motivo creo que esta fue la comida que aborrecí en todos mis embarazos.

.12.    Algunos de los mejores días de mi vida fueron mi boda, los nacimientos de mis hijos y el día que aprobé mi oposición, no podría quedarme sólo con uno.

.13.    Soy hija de fotógrafo y he descubierto la fotografía a mis 37 años, ya me vale, pero bueno como se suele decir más vale tarde que nunca.

.14.    Una vez descubierta (la fotografía), me gustaría poder estudiar algo sobre ello, formarme un poco más y ser capaz de hacerlo de una forma más profesional, aunque sólo sea por gusto y no para dedicarme a ello.

.15.    Me he vuelto una experta en mudanzas ya que llevo unas siete desde que nació mi hijo mayor, de lo cual sólo hace 5 añitos (casi 6, como pasa el tiempo).

.16.    Me encanta leer sobre budismo, me ayuda mucho a estar más relajada y ver la vida de una manera distinta.

.17.    Algo que deseo tener por y para siempre es paz interior.

.18.    Soy muy vergonzosa, aunque intento disimularlo para que no se me note mucho.

.19.    Me habría encantado ser extrovertida, pero en fin, que cada uno somos como somos y me acepto así.

.20.    Me encanta salir a correr (es más top llamarlo “running” pero yo lo sigo llamando salir a correr de toda la vida), además es el único deporte que puedo practicar sin horarios y con tres niños horario lo que se dice horario como que no existe, así que aprovecho cualquier pequeño hueco para practicarlo, es mi ratito y me da tranquilidad.

.21.    Suelo perder los nervios en más ocasiones de las que me gustaría, para que nos vamos a engañar, pero también he de reconocer que lo estoy controlando y mejorando muchísimo, y bien orgullosa que estoy de ello.

.22.    Tengo un carácter difícil, no soy una persona fácil para convivir, así que mi maridín se ha ganado el cielo conmigo…

.23.    Antes no me gustaba la soledad, desde que tengo hijos sí. Necesito ratitos de soledad y los saboreo a más no poder.

.24.    No me sentí realizada al ser madre, ya lo sentía antes de serlo.

.25.    Soy muy soñadora, me gusta perderme en mí misma a ratitos e imaginar mil cosas.

.26.    Siempre he sido muy desordenada, pero con los años me estoy volviendo lo contrario, ahí es cuando me doy cuenta de que me hago mayor y que cada día me parezco más a mi madre (creo que esto nos pasa a muchas por no decir a todas, lo de parecernos a nuestras madres)

.27.    Suelo ser muy empática y eso hace que me pase media vida sufriendo, ya que sufro por lo mío y por lo de los demás.

.28.    Soy llorona, muy muy llorona y no me gusta nada serlo pero no puedo evitarlo, por más que lo intento acabo llorando por todo.

.29.    Uno de mis objetivos es llevar una vida mucho más relajada o al menos tomármela así, de forma tranquila. Para esto pongo en práctica algunas técnicas que voy aprendiendo.

.30.    La meditación fue un descubrimiento para mí, os lo recomiendo.

.31.    Algo que me relaja mucho es conducir. Podría tirarme horas y horas conduciendo con la música puesta y sin pensar en nada más.

.32.    Un lugar pendiente de visitar, Israel.

.33.    Un lugar al que no volvería, Túnez.

.34.    Me da pánico montarme en cualquier atracción, siempre he sido la que se quedaba guardando las mochilas y así lo sigo haciendo.

.35.    Una de mis ilusiones era casarme en el mismo sitio que mis padres y tuve la suerte de poder hacerlo. Espero que mi matrimonio sea como el suyo que son capaces de disfrutar juntos los buenos momentos y superar los malos.

.36.    Creo en la causalidad más que en la casualidad.

.37.    Odio el café, he intentado tomarlo pero soy incapaz, eso sí el olor me encanta (un poco rara yo).

.38.    Me encanta estar en la calle, no soy nada casera, podría tirarme horas fuera de casa.

.39.    Ver la ciudad durante la noche, mientras el resto del mundo duerme, es una de las oportunidades que me ha dado mi trabajo, veo cosas que normalmente las demás personas no ven, las noches son otro mundo diferente.

.40.    Me ilusiono mucho con las cosas, pero me cuesta mucho mantener esa ilusión.

.41.    Escuchar música me sube el ánimo.

.42.    La indecisión forma parte de mi vida, le doy vueltas, vueltas y más vueltas a las cosas antes de tomar una decisión.

.43.    Me pierde el dulce, las pastelerías me parecen un paraíso.

.44.    Me gusta ir de compras, pero si hay algo que me aburre comprar son zapatos.

.45.    No suelo ir maquillada, lo hago en ocasiones concretas y suelen ser pocas. Me siento más cómoda sin maquillar, me siento más “yo”.

.46.    Desde pequeña me ha encantado trasnochar y levantarme tarde. Ahora trasnocho, sí, pero lo de levantarme tarde con tres niños ya es otra cosa.

.47.    Soy completamente de ciudad, me gusta Madrid y creo que no me adaptaría a vivir en un pueblo pequeño

.48.    Me aburre soberanamente ir al parque con los niños, así que es algo que suele hacer su padre.

.49.    Soy una persona muy familiar, vivir cerca de mi familia es algo que necesito.

.50.    Y por último, ser mujer y trabajar en un “supuesto mundo de hombres” es algo que me hace sentir orgullosa, porque me demuestro a mí misma que yo también puedo aunque a veces cuesta un poco y agota.

Pues espero que con esto me hayáis conocido un poquito más como era mi objetivo. Os recomiendo que si os gusta escribir, sea para un blog, para vosotros o para lo que queráis (yo he escrito durante mucho tiempo para mí misma) lo hagáis porque es muy divertido y sirve para analizarnos y conocernos un poquito más a nosotros mismos.

A veces escribiendo y en este caso al hacerlo sobre uno mismo descubres cosas de tí que antes ni siquiera te habías parado a pensar, así que sólo por esto ya merece la pena hacerlo.

Y con esto empiezo mi andadura en este nuevo blog que espero me sirva tanto para mí como para vosotros.

Daros las gracias por haber dedicado unos minutos a leerlo, lo dicho

¡¡Mil gracias a tod@s!!

SOBRE MÍ

Buenas!

Me presento, soy Ana, madre de tres niños preciosos (al menos para mí, como no podía ser de otra manera) y policía nacional, que es mi otra pasión a parte de mis chicos.

He creado este blog porque uno de mis descubrimientos desde que fui madre y debido a una grave depresión posparto, ha sido escribir, me resulta fascinante, divertido y sobre todo terapéutico.

En él quiero compartir mis experiencias, tanto en la maternidad, como en otros aspectos de la vida. Quiero escribir sobre las cosas que descubro cada día, sobre lo que me interesa y me gusta y sobre como consigo llevar una vida lo más relajada posible dentro del caos que suponen los horarios, las rutinas y el estrés del día a día.

Así, espero que os guste y me acompañéis para poder disfrutarlo tanto como lo voy a hacer yo.